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Richard Susskind: ¿invenciones o predicciones?

En su último y polémico libro, el autor inglés, reflexiona sobre cuáles serán los puntos de conflicto y los avances tecnológicos que cambiarán la forma de ejercer la abogacía.



En 2010 se publicó el libro The End of Lawyers (El fin de los abogados) escrito por el controvertido abogado británico Richard Susskind y el mundo jurídico todavía sigue hablando sobre sus predicciones. Hasta se dice que algunos miembros con mayor antigüedad del Colegio de Abogados de Inglaterra y Gales llegaron a sugerir que Susskind no tuviera permitido hablar más en público.

El autor plantea que la abogacía está entrando en un período de grandes transformaciones que afecta tanto a los grandes estudios como también a los departamentos de legales de las empresas, a los profesionales independientes, e incluso a los estudiantes de abogacía. El avance de la tecnología es inevitable y ya está modificando el ejercicio de la profesión.

"La mayoría de los abogados se toman su tiempo para adoptar nuevas tecnologías. De la misma manera, puede esperarse que la mayoría de los estudios jurídicos no sean proclives a aceptar nuevas tecnologías e incluso puede ser que, con ánimo reaccionario, se resistan a incorporarlas”, comenta Susskind.

Los modelos de negocios jurídicos tradicionales están en riesgo. Los clientes ya no sienten la necesidad de contratar grandes estructuras con gran cantidad de empleados, jerarquías estáticas de socios y exclusivos asesores legales, burocráticos procesos de trabajo, altos costos asociados y trasladados luego a los honorarios, baja optimización de tiempos y los recursos. Todo deberá ser reformulado a partir de la incorporación de nuevas tecnologías en la práctica diaria del derecho.

Para Susskind, el mercado será cada vez más reacio a pagar honorarios elevados por las tareas que pueden sistematizarse, automatizarse y realizarse de manera más eficiente y menos costosa. Además, una vez que la experiencia y el conocimiento profesional se sistematice, se pondrá a disposición a través de internet lo que cambiará radicalmente las reglas del juego: los abogados ya no tendrán un papel tan prominente como en la actualidad.

Cita el caso de una minera internacional que anunció que comenzaría a utilizar subcontratistas en India para cubrir una parte de sus necesidades legales, incluyendo “la revisión de contratos y documentos, la confección de documentos y la investigación jurídica”. Antes, la mayoría de los abogados suponía que sólo el trabajo jurídico “de gran volumen y ningún valor comercial” corría peligro de ser subcontratado. Hoy en día no hay trabajo jurídico tan complejo que las empresas no puedan encontrar formas para realizarlo.

Susskind rechaza por completo el contraargumento utilizado por muchos que insisten en que los resultados de profesionales humanos sólo los pueden lograr seres sensibles, creativos y empáticos. O la idea de que la única manera de que una máquina supere al mejor humano es copiándolo. Para el autor, el error es no reconocer que los trabajadores humanos ya están viéndose superados por una combinación de potencia computacional bruta, Big Data y algoritmos brillantes. Cuando una máquina derrota al mejor jugador humano, cuando predice la decisión de un tribunal con más precisión que los abogados o cuando evalúa el desarrollo de una epidemia a partir de datos anteriores mejor que un equipo médico, somos testigos de máquinas de alto rendimiento, que no piensan ni imitan el razonamiento humano.

Este año un importante estudio jurídico europeo "sumó a su equipo" al primer abogado no humano, utilizando tecnología desarrollada por IBM (Watson) para realizar infinidad de tareas a través de inteligencia artificial.

A medida que la TI avance muchas personas recurrirán a Internet para obtener una amplia variedad de materiales legales gratuitos, incluyendo documentos y procedimientos estandarizados, memorandos de orientación, opiniones legales o estudios de caso. También muchos comenzarán a generar sus propios documentos a través servicios legales online que redacten de manera automatizada ciertos documentos (como contratos) a partir de preguntas simples.

Para Susskind en el futuro, las personas con problemas legales acudirán a Internet como “primer puerto de entrada”. Comenzarán por buscar información de acceso irrestricto y en línea para informarse sobre los riesgos legales. Como consecuencia, los abogados jugarán un papel menor, en particular aquellos que sean reacios a adaptarse al nuevo paradigma y la tecnología en desarrollo. Sin embargo, los profesionales del derecho que acepten estos cambios y organicen su práctica teniéndolos en cuenta van a prosperar.

En este nuevo panorama, el abogado tiene que reinventar el valor agregado que ofrece. "Por lo tanto, la información legal ya no será más un activo valioso en poder de los abogados y lo importante será en cambio con cuánta creatividad la utilicen," precisa.





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