ESTUDIOS JURÍDICOS Y TECNOLOGÍA

Reinventarse para ser más eficientes

Los estudios jurídicos necesitan evolucionar, cambiar sus dinámicas y procesos tradicionales para poder ser eficientes en un escenario caracterizado por la automatización de tareas, el aumento de la interconectividad y movilidad



En los últimos años el mundo jurídico inició, por un lado, un proceso de renovación interno propio de la profesión, y por otro lado, una revolución provocada por los efectos de la transformación digital que está impactando en todos los niveles de la sociedad.

Este contexto complejo, exige la capacidad de reinventarse para poder elevar los niveles de eficiencia y afrontar los nuevos desafíos de una manera completamente diferente a lo que se venía haciendo hasta hoy.

Ya no sólo alcanza con tener equipos de abogados altamente capacitados, ni gestionar una cartera de clientes diversificada y fidelizada. Tampoco parece ser suficiente seguir ofreciendo los mismos servicios o utilizando los mismos procesos tradicionales de gestión jurídica. La poca diferenciación que existe entre todas las propuestas, hace que los clientes duden cada vez más al momento de elegir cuál es el estudio jurídico más adecuado para ellos.

Un reciente estudio realizado por la consultora Deloitte predice que el 2020 será un momento crítico para las firmas del sector, tanto para los grandes estudios, como para los medianos y los profesionales independientes.

Una de las claves reside en la incorporación inteligente de tecnología que permita a los estudios y sus profesionales trabajar con éxito en un escenario caracterizado por la urgencia de respuesta por parte de los clientes, la automatización de tareas, el aumento de la interconectividad y movilidad, y la necesidad de sumar valor a sus servicios.

Estas son algunas de las tendencias que ya están afianzándose en la práctica del derecho, orientadas a trabajar con mayor rapidez, eficiencia y calidad.


1. Migración al Cloud (Nube)
Estamos atravesando un proceso de transición, en la Argentina y el mundo, hacia el software en la nube, impulsado por la necesidad de bajar costos, aumentar la seguridad y al mismo tiempo tener mayor interconectividad y movilidad.

La dinámica de las organizaciones está cambiando y los clientes cada vez valoran más recibir un servicio prácticamente 24x7x365. Los estudios jurídicos necesitan tener toda la información centralizada, con acceso remoto disponible para sus profesionales desde cualquier lugar y a cualquier hora.


2. Automatización de tareas
Parece inevitable que el ejercicio de la abogacía cambiará de forma significativa al punto que las tareas menos complejas, aquellas que suelen ser calificadas como "comoditizables", serán efectuadas primero por personas sin título legal y poco después por computadoras.

Peter Saunders, socio líder de prácticas profesionales en Deloitte, señala que la tecnología nueva implica que más tareas tradicionales de rutina puedan ser automatizadas mediante algoritmos inteligentes, capaces de buscar documentos, ordenar de manera asociativa información.

Tanto a nivel general como en el caso particular de los estudios de abogacía, las empresas están buscando un nuevo perfil de profesionales altamente capacitados y con una gran habilidad para incorporar y utilizar de manera inteligente la nueva tecnología disponible.


3. Big Data
Los abogados necesitan disponer de mucha información para poder ejercer de manera eficiente su trabajo. En el día a día consultan información variada que va desde doctrina, legislación o jurisprudencia, hasta novedades específicas de distintos sectores o industrias.

Para Alejandro Melamed, Director General de Humanize Consulting, "hoy en día las compañías están buscando profesionales que sean capaces de transformar los millones y millones de datos existentes en información, y esa misma información en inteligencia que sirva para tomar decisiones. Tal vez éste sea uno de los fenómenos que más pone en riesgo nuestras profesiones. Tarde o temprano todo aquello que pueda ser reemplazado por inteligencia artificial, lo será".

En este escenario, los estudios jurídicos y sus profesionales se encuentran frente a un gran desafío y a una gran oportunidad, y la clave será estar preparados para comprender e incorporar los cambios que están impactando de manera significativa en las personas y las organizaciones.





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